Es muy valioso aprender a vivir con algo de la ansiedad que incluye el paquete de ser mamá. Cualquier día normal puede estar espolvoreado de algo de inquietud. Desde un bebé inconsolable, las desveladas, o hasta una predisposición genética, la ansiedad en la maternidad temprana es mucho más la norma que la excepción. Claro, siempre y cuando la ansiedad no sea extrema, severa o debilitante, como es el caso de una situación bastante común que tiene que ver con los “pensamientos atemorizantes”. Es tan común que las nuevas madres los experimenten, que creemos que las mujeres deberían tener conocimiento y estar mejor preparadas para esto.

Sabemos que los “pensamientos atemorizantes” son universales (¿qué pasa si se ahoga el bebé en la tina o si se cae de la ventana? ¿qué pasa si le hago daño con los cuchillos de la cocina? ¿y si me caigo de la escalera y muero que pasará con mi bebé? ), aunque como el nombre lo dice, son sumamente terroríficos. Lo que sigue es aceptar que existen (aunque rara vez se hacen realidad) y simultáneamente cultivar un refuerzo de resiliencia. Tener resiliencia significa tener la capacidad de reponerse a la adversidad, y toma tiempo desarrollarla y fortificarla. De cualquier manera, cada paso que des en esta dirección te permite protegerte mejor de la falta de certezas que se te presentan.

Acepta el estado actual de las cosas. Resistirse es una manera segura de incrementar tu ansiedad, frustración, miedo y toda una madeja de respuestas emocionales indeseables. Aceptar las cosas como son en este momento es difícil si estás acostumbrada a pensar negativamente. Sin embargo, este paso es fundamental para construir la aceptación y la fuerza interna.

Cuida de ti misma y de tus relaciones. Cada quien enfrenta sus propios demonios de vez en cuando. Cuando lo último que deseas es pedir ayuda, generalmente es cuando más lo necesitas. Las habilidades para conectarte contigo misma, con tu pareja y con otros es un aspecto vital de la sanación. La resiliencia viene con la conexión y no con el aislamiento.

Reconoce tu fuerza interna y tus virtudes. Quizás es difícil pensar en lo importante que eres para las personas que te rodean, y reconocer lo que hay en ti que los otros admiran o necesitan, pero reclamar tu autoestima es exactamente lo que tienes que hacer. ¿Ha pensado en qué es aquello que te distingue de los otros? ¿Te das a ti misma por hecho porque estás cansada de tanta ansiedad y temor que te causan tus propios pensamientos? Déjame decirte que es posible estar ansiosa y ser competente al mismo tiempo. Las mujeres que están en el postparto, (todas trabajan duro para ser perfectas), se olvidan que pueden estar sintomáticas y al mismo tiempo ser fuertes. Muchas creen que el hecho de tener síntomas las hace débiles. Acepta el estado actual de las cosas, acepta que el postparto tiene su dosis de estrés, mantente fuerte y sigue adelante.

Pon límites. Hay un momento en el cual se vuelve crucial aprender a decir que no. También hay momentos en los que hay que decir que sí. ¿Te preocupa mucho lo que digan de ti? ¿Te sientes muy expuesta? Establecer límites te ayudará a guardar energía y minimizar la angustia. La ansiedad requiere enormes cantidades de energía, y poner límites te hará sentir revitalizada.

Encuentra tu sentido del humor. Si has perdido el sentido del humor, búscalo. Si no estás segura de que alguna vez tuviste, rodéate de gente que te haga reír y sentirte bien. Todo mundo sabe que la risa es contagiosa. Haz un esfuerzo por salir de tu cabeza y encontrar un lugar divertido en donde puedas descansar un rato. Esto distrae la mente de los pensamientos atemorizantes por un rato, y al mismo tiempo de ayuda a respirar mas profundo. El sentido del humos ayuda a romper los límites que te imponen tus pensamientos. Aunque sea por un momento, te libera de la seriedad percibida. Es mejor lidiar con las cosas cuando no parecen tan serias.

Perdónate a ti misma y a los otros. Sé gentil contigo y con tus puntos débiles. Conoce y respeta los lugares en los que te sientes vulnerable. La gentileza, el perdón y la tolerancia son la piedra angular del bienestar emocional y la aceptación. Oponerte al estado de ansiedad hace que la ansiedad de regenere. Empieza a creer que puedes hacer frente a una gran dosis de ansiedad, sin juicios, sin miedo a la recriminaciones, sin culpa. Tienes algo que tiene nombre clínico y tratamiento, y no es tu culpa; pide ayuda.

Encuentra un sentido. La manera en que respondes a los retos de la vida depende de tu resiliencia. Rendirte al dolor de los pensamientos atemorizantes te harán sentir débil y deprimida. La sabiduría que viene de romper el ciclo de los pensamientos negativos consiste en la capacidad de reinterpretar estos pensamientos. Aunque sea difícil de creer, encontrar el significado en cada crisis construye resiliencia elevando tu espíritu y sembrando esperanza.

Trata de resistirte a la tentación de ver tu situación como solamente negativa. Dentro de nosotros hay un deseo de darle sentido a nuestras vidas, sobre todo en esos momentos en que parece que ya nada tiene sentido.

Adaptado de “Dropping the Baby and Other Scary Thoughts” by Karen Kleiman and Amy Wenzel (Routledge, 2010).