Escribe Janet Lansbury en su libro Elevating Child Care
Traduce Carmen Geraud

Llámame sensible, pero una vez vi un cambio de pañal que me hizo llorar. De hecho, se me llenan los ojos de lágrimas con sólo pensarlo. Era una escena de una película sobre “The Pikler Institute”, (El Instituto Pikler), un orfanato de muy
buena reputación en Budapest, Hungría, fundada por la pediatra y experta en infantes la Dra. Emmi Pikler. La cámara se concentra en un bebe de 3 semanas recién llegado y lo primero que hacen es cambiarle su pañal. Se escucha la
voz del cuidador, hablándole despacio y se ven sus manos tocando al bebé de manera suave. Los subtítulos dicen, “Ahora voy a levantar tus piernas. Voy a quitar el pañal que esta debajo de ti.” Hace pausas antes de cada acción, dándole al bebé unos momentos para responder y anticipar lo que sigue. Varios minutos después, la delicada tarea esta completa , el cuidador susurra a la pequeña y confiada personita, “Creo que te va a gustar aquí”.

Los cambios de pañal se construyen con la intimidad. Todo lo que necesitamos para volver el cambio de pañal una chamba difícil y odiosa a una experiencia linda para los dos es cambiar nuestra percepción – a apreciar el momento como una oportunidad de desarrollar una relación cercana con nuestro bebé. Recordando siempre de irnos despacio, de incluir a nuestro bebé en lugar de distraerlo. Pedirle que nos ayude, que nuestras manos sean gentiles, manos que “invitan y piden”, en lugar de ocupadas, con prisa y eficientes. Estos detalles literalmente transforman una tarea mundana en un tiempo enriquecedor para los dos.

No siempre será fácil. Los toddlers (niños pequeños de entre 1-3 años) nos retan y eso es exactamente lo que deben hacer. Un niño pequeño falla si nos hace la vida fácil. Aquí hay varias ideas para hacer del cambio de pañal una linda experiencia:

– Empieza siempre con respeto.

Me sorprende cuando los padres o madres sacan al niño del juego, abren su pantalón y dicen, “Agh! Fuchi! Alguien necesita un cambio de pañal!” ¿Te gustaría que te trataran así? Cuando se te salga un gas, que toda la gente de tu alrededor sacuda las manos, se tape la nariz y agarra tus pantalones?

A los niños pequeños no les gusta ser interrumpidos cuando están jugando y los cambios de pañal se deben posponer hasta que haya una pausa en las actividades del niño.

Observa y espera.

Cuando veas esa pausa, pregunta discretamente, “Por favor déjame revisar tu pañal.” Después, “Vamos a cambiar
tu pañal.” Si el niño camina, puedes darle la opción, “¿Quieres caminar hacia el cambiador o prefieres que yo te cargue?” Si se resiste puedes darle la opción de un poquito más de tiempo, “Veo que sigues jugando. En cinco minutos te cambio el pañal.” Los toddlers necesitan su autonomía y son mas abiertos para cooperar cuando nosotros respetamos su necesidad de tomar algunas decisiones.

– Dale total y completa atención.

Una vez en el cambiador, aprovecha este tiempo, suelta el teléfono o cualquier otra preocupación, y concéntrate totalmente en tu bebé. Ve despacio. Hasta el bebé más pequeño siente nuestras preocupaciones o prisas y eso lo tensa, haciéndolo resistente, en lugar de participativo.

Nuestro tacto suave y tranquilo genera confianza. Si el bebé esta distraído, toma conciencia y espera. “Escuchas esa sirena. Yo también. Ahora, parece que ya se fue. ¿Estas listo para que baje el cierre de tu pijama?” O, “Estás llorando. ¿Te acosté demasiado rápido? ¿Necesitas que te abrace un momento antes de empezar?”

Acuérdate de poner atención a toda la personita, no sólo su segunda mitad. No hagas nada antes de decírselo. Al decirle lo que le está sucediendo lo estarás tratando con respeto, además estas enseñándole el idioma y despertando todos sus sentidos, (el frío de las toallas húmedas, el sonido del cierre de la pijama, etc.)

-Pide su cooperación.

Te dará mucha alegría ver cómo responde tu bebé. Pronto podrá poner sus manitas a través de la manga, contraer sus abdominales para ayudarte a levantarlo, sostener la crema o el pañal.

Cuando hayamos terminado con el cambio, preguntamos, “¿Estás listo para que te levante?” Nuestro bebé responderá extendiendo los brazos. Aun los bebés más pequeños responden cuando les preguntamos antes.

-Sé flexible. Permanece abierta a nuevas posibilidades.

Cuando los infantes ya se mueven un poco más, nosotros debemos esperar y no ayudarlos. Deja que él haga sus movimientos con toda libertad, en un lugar seguro, para que empiece a desarrollar músculos, fuerza y su mente al resolver problemas.

-Imagina nuevas formas en que tu bebé puede participar
más.

Invítalo a que se limpie, se ponga su crema y quite su pañal. Niños de todas las edades quieren que confiemos en que ellos pueden hacer cosas. Si mantienes tu mente abierta a nuevas posibilidades, te sorprenderá todo lo que él puede lograr.

-Recuerda: tu meta es hacer equipo.

¿Será siempre fácil con un niños pequeño? ¡No! ¡De ninguna manera! Un hijo inteligente y seguro de si mismo nos reta, siempre.

A veces empezamos con el pie izquierdo, el bebé esta demasiado cansado (o nosotros) y todo el asunto es un desastre. Olvídate de conectar con él, posiblemente no queremos saber nada de el niño en ese momento. Lo mejor que podemos hacer en estos tropiezos normales es abrazarlos también. Tomar conciencia y decir, “¡Wow! Esto estuvo difícil, ¿verdad?”

“Si una mamá o papá es normalmente lento, gentil y atento con su bebé, un evento aislado es emocionalmente manejable para el bebé, e incluso bueno en el sentido de que ayuda a enseñarle que su mamá es también humano,” dice Ruth Anne Hammond en su libro Respecting Babies, a New Look at Magda Gerber’s RIE Approach” .

Cambiar el pañal no solo es terminar la tarea o tener a un bebé limpio. Nuestras manos son la inducción de nuestro bebé al mundo. Si nuestra voz y nuestro tacto es suave, gentil, lento y “pregunta” a nuestro bebé por su cooperación, en lugar de exigirlo, seremos premiados con una relación basada en la confianza, respeto y la inexorable sabiduría de que su persona y sus sentimientos nos importan.

Si utilizamos este mismo método antes de ir al doctor, al dentista, a un fiesta, o cualquier otro evento de la vida diaria, estamos incluyendo a nuestro hijo a que sea parte activa de su propia vida.

El mejor mensaje que nuestros hijos pueden recibir de sus padres es que especialmente en sus peores momentos, humores
y sentimientos serán escuchados, aceptados y comprendidos por nosotros, incluso si esos sentimientos son sobre nosotros. Eso nos dará una cercanía que durará toda la vida. Pues al respetarlos a ellos, ellos nos respetarán a nosotros y después a su esposa e hijos