Desde que trabajé en el hospital civil haciendo guardias, me di cuenta de lo importante que es la existencia de la doula de parto. Yo algunas veces hacía de doula: me tomaba unos minutos, solamente poquitos, lo que mis horarios y turnos me permitían, para explicarle a la mujer que estaba de parto lo que iba a pasar, que las sensaciones que tenía eran normales, y que no debía de estar preocupada o asustada porque no estaba enferma, solamente iba a dar a luz a su hermoso bebé.

El sistema público de atención al parto me llenó de angustia; la mujer era tratada como un cuerpo mas, un cuerpo y un bebé sin nombre, sin historia… poco quedaba de un parto como el evento mas maravilloso en la vida de un padre y una madre, pues ellos dos, para empezar, ni siquiera estaban juntos en el transcurso del mismo: la mamá estaba en la sala de parto, y el padre, hecho un manojo de nervios, en la sala de espera.

Cuando recibí mi título de medicina, decidí que mi lugar estaba junto a la mujer durante el parto. Curiosamente nunca pensé en dedicarme a recibir bebés , lo cual sería lo mas natural debido a mis competencias. Pensé que era igual importantísimo estar a un lado de la mamá, acompañándola. Me convertí entonces en doula de parto.

Cuando acompaño a una pareja al parto, me gusta tener una entrevista previa. Esto me hace conocer a esa pareja… a esa mamá y esa historia. Sin mas rodeos, creo que una entrevista previa al parto se trata de vernos las caras, de conocernos, y sobre todo que yo pueda escuchar las esperanzas e inquietudes de aquellos futuros padres.

Ser doula es muy distinto a cualquier otro oficio. Cuando eres doctor, por ejemplo (yo soy doctora), aunque estas trabajando en servicio de la salud del paciente, no dejas de ser la figura principal de toda la escena. El paciente pone su salud, y en muchos casos su vida, en tus manos, y toda la familia y personas queridas del paciente tienen los ojos y esperanzas puestos sobre ti. Si todo sale bien, entonces serás gratificado y todo mundo pensará que eres grande. Cuando eres psicólogo, el paciente está pendiente, después de hablar, de lo que tu tienes que decir sobre su conducta y sus sentimientos. Cuando eres cocinero, todo mundo alaba tus platillos, y cuando eres chofer, tu diriges el vehículo y llevas a los pasajeros a su destino.

Ser doula de parto es muy diferente. Me gusta mucho ser doula de parto, porque es un momento de entrega… por unas horas no eres la persona importante. Intentas , a como de lugar, que se le regrese el protagonismo, la importancia, a la futura madre y al padre, y también al bebé que viene en camino. Los hospitales, las rutinas médicas, los quirófanos, incluso el personal de salud, se encuentra más atento a los latidos del corazón del bebé, y algunas veces de poderse ir ya a casa, que de los sentimientos de la futura madre.

Cuando eres doula de parto, intentas regresarle a la madre y al padre su humanidad, e intentas que se sientan otra vez dueños de su parto y la madre de su cuerpo. Ayudas a que sean protagonistas de su propia historia y que puedan escribirla como un momento de amor, de respeto y de intimidad, pase lo que pase. Ser doula no es hacer algo en especial… es estar ahí, dar amor, dar amor a otros que ni siquiera son tus parientes, que a veces ni conoces, y no solamente a ti mismo.

Cuando les cuento a mis amigas y a la gente que soy doula de parto, todo mundo me dice que debe ser un trabajo hermoso eso de ser partícipe de un nacimiento, del nacimiento de la vida. Es verdad… ver a un bebé nacer es maravilloso. Cada parto es único, y ver a cada bebé que se asoma desde las entrañas de su madre, es presenciar un milagro y a la vez un misterio. Quedarse en silencio, ver a la madre y al padre re-conocer a su hijo, ver al bebé reconocer a sus padres, es lo mas gratificante. Pero cuando uno está justo en el evento inaugural de la vida uno convive también con esa otra parte de la vida que es la muerte. Esos segundos de silencio cuando el bebé no ha respirado, cuando apenas va despertando, nos tienen con la respiración corta a todos. Entonces el bebé lanza un grito y todos estamos muy contentos: un bebé sano en los brazos de sus padres.

Ser doula además es proteger… proteges a la madre de la desconfianza y del miedo, le dices que su cuerpo es maravilloso y que lo está haciendo muy bien. Estás disponible para lo que necesite: algunas veces necesita un masaje, que le pongas musiquita, algunos movimientos con rebozo, o que simplemente la acompañes al parque. Algunas mujeres nada más necesitan que estés ahí y platicar. Proteges a la pareja, a su entorno, para que puedan disfrutar del bello momento juntos, y para que el futuro papá pueda participar también del nacimiento de su hija… es importante hacerle descubrir al futuro padre que puede no solamente ser útil en el parto sino que es imprescindible. Las madres que dan a luz de la mano de sus parejas no tienen miedo, y sus ojos tienen un brillo especial.

Ser doula de parto es ver cosas que no todo mundo ve: pasar una toalla, un popote, acercar una silla. También es apreciar el brillo de la piel y del cabello de una mujer pariendo: ¿por qué se ven mas guapas así, haciendo esfuerzo en la tina, despeinadas y desmaquilladas, que hace unos meses que las conocí en los cursos de preparación para el parto? ¡una mujer pariendo se ve simplemente espectacular!. Además puedo mirar al bebé recién nacido… no todo mundo puede presenciar este momento que es un privilegio: un ser humano que llega del útero al mundo, y mira todo en silencio reflejando en sus ojos una sabiduría infinita. ¡Y qué maravilla cuando este bebé busca la mirada de su papá, y se calma con su voz! Como doula de parto aprendo cada día, ¡y además me pagan!

Ser doula es también trabajar en equipo, con los futuros padres y con los médicos. Ser doula me permite conocer y admirar a los doctores: parteros , ginecólogos, pediatras, anestesiólogos, enfermeros… esos seres que han dedicado sus vidas a cuidar de las mujeres y a esperar pacientemente al parto. Además en la madrugada, todos podemos conocernos mejor. Las risas rompen los silencios (por que sí, en los partos que acompaño las parejas se ríen mucho!) y nos volvemos todos amigos y cómplices, porque vamos a presenciar, y si se requiere a ayudar, a que un ser humano venga a este mundo.

DIANA