Yo encontré en hacer eructar a mis bebés una experiencia altamente satisfactoria. Un pequeño balanceo, una pequeña palmada, y de repente un gran y divertido soplido de aire sale de un pequeño y flexible bebé.

Hay un montón de métodos para hacer eructar – reclinar al bebé sobre el hombro, palmadas repetidas sobre la espalda, incluso en posición boca sobre las piernas- todos ellos conducen a este divertido resultado.

No voy a opinar sobre metodologías para hacer eructar. En su lugar, voy a retroceder un paso más allá. A riesgo de perder toda credibilidad con las abuelas. Estoy preparado para argumentar que puede que no necesite hacer eructar al bebé en absoluto. A pesar de la inmensa alegría y la diversión que los eructos traen, hay escasa evidencia científica de que eructar después de las comidas en realidad es algo útil para los bebés.

La investigadora y madre Bhavneet Bharti encontró desafiante hacer eructar a su bebé después de cada comida, especialmente por la noche. “Del mismo modo, he oído historias de muchas madres y otros cuidadores que pasan horas dando palmaditas a sus bebés en medio de la noche, esperando el sonido escurridizo de un eructo” dice Bharti , Postgraduada del Instituto de Educación e Investigación Médica en Chandigarh, India. Ella buscó estudios que apoyaran esta práctica milenaria. Para su sorpresa, se encontró ninguno.

Lo que la llevó a ella y sus colegas a poner esta practica tan común a prueba. Los investigadores enrolaron a 71 binomios madre-recién nacido. La mitad de las madres recibieron consejos sobre vacunación, lactancia materna y otros asuntos de salud, pero ninguno sobre hacer eructar al bebé. A la otra mitad de las madres les dieron instrucciones sobre cómo hacer eructar a sus bebés. Durante los siguientes tres meses, las madres mantuvieron un registro de episodios de cólico de en sus bebés (llanto excesivo, Desconsuelo u otros signos de malestar) marcando y registrando estos eventos cada 24 horas. Los resultados, publicados en Child: Care, Health and Development en 2015, fueron sorprendentes: los bebés que eructaron, no lloran menos que los que no fueron hechos eructar. Y los bebés que eructaron en realidad arrojaron mas: Regurgitan cerca de ocho veces a la semana, en promedio, en comparación con 3,7 veces a la semana para bebés que no eructaron.

Es un resultado interesante, teniendo en cuenta lo arraigado que es el consejo de hacer eructar a los bebès. La Academia Americana de Pediatría aconseja a los padres hacer eructar a sus bebés, al igual que muchos otros médicos, enfermeras, especialistas en lactancia y sitios web para padres. Sin embargo, la recomendación no esta particularmente basada en evidencia.

El estudio de Bharti “es un estudio inteligente y bien hecho de una práctica de la salud” que muchas personas dan por sentado, pero -como sin duda estoy de acuerdo con los autores- rara vez, o nunca, sido demostrado verdaderamente tener beneficios” dice Jennifer Lightdale, gastroenteróloga pediátrica que se especializa en bebés inquietos y reflujo en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts en Worcester.

Los bebés pueden parecer incómodos como si estuvieran tratando de eructar espontáneamente. Caras arrugadas pueden incitar a los padres a frotar, agitar o palmear al eructar. Barth no tiene problema con esta asistencia de manera ocasional para sacar un gas. “No es la práctica de un eructo ocasional intuitiva por los cuidadores, es el ritual después de cada alimento que está siendo cuestionado” dijo.

El estudio es demasiado preliminar como para concluir que hacer eructar es en realidad lo que está detrás del incremento en el número de bebés que regurgitan. El estudio fue pequeño, se basó en memorias de las madres para sus registros y pudo haber sido influenciado por factores culturales específicos del suburbio al norte de la India en la ciudad de Chandigarh, en donde se situó el estudio.Y los investigadores no rastrearon con qué frecuencia los bebés de cada grupo fueron de hechos eructar. Sin embargo, es interesante preguntarse si hacer eructar a los bebés podría causar más regurgitaciones para algunos bebés, dice Lightdale.

Al hablar con los padres de sus pacientes, Lightdale en realidad no recomienda hacer eructar a los bebés. “No es que aconseje evitarlo” dice. “Por el contrario, consideraría que la recomendación de hacer eructar a un bebé es menos consejo médico, y más una práctica de alimentación infantil que se transmite de generación en generación, y que los humanos parecen universalmente a asumir, es útil para los niños. “ Sus pacientes vienen de todas partes del mundo: China, Nigeria, Brasil, Francia, Filipinas, Canadá, India, Alemania, Islandia, Rusia y Estados Unidos. Y seria difícil, dice, pensar en una cultura que no haga eructar a sus bebés.

Tal vez que el bebé eructe tenga algún significado. Y es muy posible, incluso probable, que la sabiduría popular refleja un beneficio que no fue detectado en este estudio. Pero también es posible que los padres hacemos eructar a los bebés porque creemos que hace que nuestros bebés se sientan mejor, y eso es algo que nos hace sentir mejor. Además los pequeños eructos de bebé son divertidos.

Mientras esperamos por studios mas grandes y rigurosos sobre hacer eructar a los bebés, que podrían no materializarse nunca. Tendremos que conformarnos con la ambigüedad. “Es un ejercicio divertido preguntarnos exactamente por qué hacemos esto, y si esta práctica esta en realidad logrando lo que creemos que logra” dice Lightdale.

Por Laura Sanders.
15 de Septiembre 2016
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