Alternativas naturales que favorecen que el trabajo de parto inicie por sí solo

Alternativas naturales que favorecen que el trabajo de parto inicie por sí solo

No todas estas técnicas están comprobadas científicamente. Esta nota es únicamente informativa, y es muy importante que consultes con tu doctor antes de tomar cualquier acción o decisión con respecto al nacimiento de tu bebé.
Te estas acercando a la fecha probable del parto o puede que la hayas pasado ya. Has terminado el curso de preparación al parto hace tiempo; has planchado toda la ropa del bebé y te encuentras abriendo su cajón cada momento por si te inspiras; has limpiado la casa y has cambiado la posición del sofá 5 veces para ver que estaba mejor como antes; has congelado mucha comida por si pasa una legión por tu casa y ya no sabes que más hacer.. Y lo peor es que la gente (incluso la que no conoces tanto) te dice repetitivamente: ¿pero no has tenido a tu bebé todavía?
 
¿Te suena?
 
Empezamos con los métodos que perecen ser los más eficaces, pero es muy importante saber que solamente el 5% de los bebés nacen en la fecha probable de parto, y que el hecho de que ese día haya llegado no necesariamente significa que el parto se tiene que inducir. El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia considera que un bebé de término es un bebé que tiene entre 39 semanas y 0 días, hasta 40 semanas y 6 días.
 
Relajarse– lo primero y lo más importante. Tiene mucho sentido- Queremos mantener niveles bajos de adrenalina y altos de oxitocina y las técnicas de relajación y meditación pueden ayudar. La respiración abdominal juega un papel importante en la relajación.
¿Funciona? Más de lo que parece. Pero si no te ha funcionado para la inducción, no pasa nada, la relajación tiene muchas ventajas.
¿Es seguro? Totalmente
¿Cómo y cuándo? Cuando y cuanto quieras. Existen muchos métodos desde un simple baño caliente hasta la hipnosis. Lo suyo sería practicarlo durante el embarazo con alguien que te guíe.
Infusión con hojas de frambuesa– La frambuesa es uterotónica, quiere decir que aumenta el tono muscular del útero.
¿Cómo y cuánto?  Janet Balaskas en su libro ¨Parto Activo¨ recomienda beber unos 3 vasos de infusión diarias durante las últimas semanas del embarazo.
¿Es seguro? Sí. Si se toma a partir de las 36 semanas.
¿Funciona? Pues en realidad la frambuesa no sirve para inducir el parto directamente, sino para conseguir que las contracciones sean mas armónicas y con un ritmo estable para facilitar el parto. Existe evidencia científica sobre esto.
La actividad física como andar, nadar o yoga- El movimiento genera movimiento. Ojalá fuera una frase mía pero Einstein lo dijo primero. Y si lo dice él, será verdad. Caminar utiliza la gravedad para ayudar a que el bebé se coloque en la posición idonea para el parto.
¿Es seguro? Sí. Pero si tienes la bolsa rota, no te metas en la piscina pública para inducir las contracciones. Ya, ya sé que no lo ibas a hacer. Además, está demostrado que las mujeres que practican Yoga Prenatal tienden a tener partos más cortos.
El sexo, o mejor aún- ¡tener orgasmos!- Este es el metodo mas divertido de todos. Actúa por varios medios: la actividad sexual puede estimular al utero y generar contracciones; hacer el amor libera grandes cantidades de la hormona del amor- la oxitocina; y el semen contiene prostaglandinas que relajan los tejidos, entre ellos el cuello del utero.
¿Cómo y cuánto? A esta altura el sexo es mas fácil decir que hacer… pero con un poco de creatividad y un camisón sexy (¡pero si no nos queda ninguno!) se puede echar un buen rato en pareja, o sola que tambien vale.
¿Es seguro? Si. Pero no si tienes la bolsa rota o sangras.
¿Funciona?– evidencia científica no tiene. ¡¿pero para que la queremos?!
Estimular los pezones – La estimulación del pecho libera oxitocina (necesaria no solo para el parto sino para la secreción de la leche materna también.)
¿Funciona? ¡Sí! Por fin algo comprobado científicamente para la inducción.Se ha relacionado con el inicio del parto espontáneo en 72 horas.
¿Es seguro? Sí. Ademas se ha demostrado que esta relacionado con menor incidencia de hemorragia postparto. curioso, ¿no? Hay que decir que no se ha comprobado la seguridad que tiene en mujeres de alto riesgo.
Acupuntura– Esa técnica de la medicina china tradicional se cree que funciona por varias vías de actuación: la estimulación del útero, los cambios hormonales y la regulación del sistema nervioso.
¿Es seguro? Los pocos estudios que hay indican que es una técnica segura. No tiene efectos teratogénicos y con raros efectos adversos o complicaciones. Aún así durante el embarazo hay que practicarlo con cautela y evitar la acupuntura en el primer trimestre.
¿Funciona? No existe suficiente evidencia científica pero se trata de cientos de años de experiencia de acupuntura en embarazadas y parturientas.
¿Cuándo y cómo? Se debe acudir a un profesional con experiencia en acupuntura para las embarazadas. Son necesarias normalmente dos o tres sesiones con diferentes intervalos en función de las semanas de gestación en las que nos encontramos. El parto se iniciará en 24-72 horas normalmente.
Homeopatía– La homeopatía implica el uso de sustancias muy diluidas que provocarían síntomas en su forma no diluida.
¿Funciona? No esta científicamente demostrado pero se utiliza desde hace años y con buenos resultados y satisfacción de las usuarias.
¿Qué y cómo? Lo mas utilizado para este próposito es el Caulophyllum. Hay diferentes pautas de la dosis que podrían ser recomendadas para el parto. Lo suyo sería consultar un homeópata profesional para personalizar el tratamiento.
Stripping o maniobra de Hamilton– No diría que es de una técnica natural. Se trata de un despegamiento de las membranas del cuello uterino con el tacto vaginal que hace el ginecólogo o la partera. Esta técnica causa con frecuencia malestar o dolor, sangrado y contracciones irregulares. Haciéndola de forma rutinaria a partir de la semana 38 acorta la duracion del embarazo, pero no aporta ningún beneficio comprobado. Pero podría ser útil antes de recurrir a la inducción médica.
¿Funciona? La liberación de las prostaglandinas puede desencadenar el parto en 48 horas, sobre todo si el cuello esta ya maduro. ¡Ojo! Esta maniobra debe ser realizada con el consentimiento de la madre!
Extraído de: https://partoactivoblog.wordpress.com/2016/01/15/guia-completa-de-la-induccion-con-metodos-naturales/
 
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¿ Cómo hacer de una cesárea una experiencia humanizada y tranquila?

¿ Cómo hacer de una cesárea una experiencia humanizada y tranquila?

Una mamá puede encontrarse frente a una cesárea, incluso si no lo tenía planeado. Una cesárea puede ocurrir por una variedad de razones, y en algún momento al final del embarazo, antes o durante la labor del parto, tu pareja, tu y los proveedores de salud podrían decidir que es la opción más segura para el nacimiento del bebé o para ti.

Como educadoras prenatales promovemos que las futuras mamás siempre incluyan en sus planes de parto la posibilidad de una cesárea, aún si están convencidas de que es muy poco probable que esto ocurra. En México los índices de cesárea son muy altos, y tener una listilla con algunos deseos para la cesárea es una manera más de hacer honor la nacimiento del bebé, y es ademas un gran paso para hacer de una cesárea una experiencia positiva.

Aquí les compartimos algunos buenos tips que a su vez comparte la educadora perinatal Lamaze, Sharon Muza, en el sitio Giving Birth with Confidence.
Platícalos con anticipación con tu proveedor de salud y averigua qué cosas van a ser posibles según las circunstancias y el lugar en donde el nacimiento se llevará a cabo.

1. Si sabes que te harán una cesárea sin oportunidad de iniciar la labor de parto, pregunta a tu médico si existe algún riesgo al permitir que sea el bebé quien decida su fecha de nacimiento. Esperar a que las contracciones inicien para ir al hospital beneficia a tu cuerpo, a tu bebé y a tus futuros partos; por supuesto que hay algunos casos en los que esperar no es posible, por ejemplo la patenta previa, que es cuando la placenta está obstruyendo el cuello uterino.

2. Si se tomó la decisión de hacer una cesárea, y el tiempo lo permite, tómate unos minutos para hablar con tu bebé. Cuéntale lo que ocurre y dile que muy pronto estará entre tus brazos.

3. Entra caminando a la sala de operación si es posible. Entrar por tus propios medios te empodera, aunque esto no será posible en algunas circunstancias y si te aplicaron antes una epidural.

4. Pide, si es posible, que haya dos personas de apoyo en el quirófano. Una puede ser tu pareja y la otra tu dobla, un familiar o una amiga. Es bueno que haya dos personas, para que sigas teniendo apoyo mientras tu pareja va a saludar al bebé mientras lo pesan. Si el bebé tiene que ir a recibir cuidados especiales, tu pareja podrá acompañarlo sin miedo a dejarte sola.

5. Pregunta si puedes llevar música al quirófano. Una bocinita con sonido suave cerca de tu cabeza podrá hacer que te sientas más relajada y motivada.

6. Pide que el personal de salud se tome, si es posible, unos minutos antes de operar para presentarse contigo. Dentro de un quirófano normalmente hay más gente de la que la mamá espera, y todos disfrazados con sus trajes y sus cubre-bocas. Un simple: “hola, soy María y soy la pediatra que va a recibir a tu bebé” puede hacer de la experiencia algo menos impersonal.

7. Si no quisiste saber el sexo de tu bebé para descubrirlo en el nacimiento, pide al personal de salud que no anuncien si es niño o niña al nacer. Pide que los dejen, a ti y a tu pareja, descubrir qué es.

8. Pregunta si es posible retrasar un poquito, aunque sea unos segundos, el corte del cordón. Esto trae beneficios al bebé.

9. Algunas personas se sientes con náusea durante una cirugía. Esto puede deberse a los nervios, al procedimiento o a los olores no familiares. Pide llevar una bolita de algodón con esencia de menta para oler. Con esto podrías evitar algún medicamento que te provoque sueño.

10. Habla con tu bebé cuando nazca. Pregúntale a tu pareja cómo está el bebé, y cómo es. Haz que tu bebé pueda escuchar tu voz y que su transición del útero a la vida afuera sea más suave. Cuando te traigan al bebé háblenle y cántenle la canción que le cantaban cuando estaba en la pancita.

11. Pregunta cuáles procedimientos pueden dejarse para después, y que tu bebé pueda estar contigo y ofrecerle el pecho. En algunas circunstancias pesar, medir y poner vitamina K al bebé no es urgente y puede esperar para un poco después.

12. Pregunta si es posible el contacto piel con piel con bebé mientras te cierran la incisión. Esto hay que preparase con anticipación; tu bata está un poquito retirada de tu pecho y hay cerca una sabatina tibia para taparlos a los dos. Alguien está también al pendiente de sostener al bebé, por seguridad. Si te sientes incómoda para hacer esto en el quirófano, otra opción es que tu pareja tenga puesta una camiseta que se abre por delante, y sea él quien se coloque al bebé en el pecho un ratito.

13. Cuando vuelvas al cuarto y puedas estar con tu bebé, trata de aprovechar al máximo este tiempo a solas, que es invariable. Abrázalo, acarícialo e intenta amamantar. Pide a las visitas que esperen un poco para verte a ti y al bebé. Con menos distracciones ayudarás que tu cuerpo y el bebé se conecten y vinculen.

Un nacimiento por cesárea, planeado o no, ofrece muchos retos a la madre y al bebé. Es importante prepararse con anticipación ante la posibilidad, e incluirla en tu plan de nacimiento y con tus propios términos. Háblalo con tus proveedores de salud, una cesárea también puede ser una experiencia maravillosa.

Mi parto… por Jimena Orbezo

Mi parto… por Jimena Orbezo

Es una realidad, el dolor de parto se olvida. Lo que no olvido es que duele muchísimo, aunque en realidad prefiero llamarle sensación y no dolor, así que lo que no olvido es que ha sido la sensación más intensa que he experimentado en mi vida y que jamás imaginé que sería capaz de soportar a ese nivel, pero lo hice ¡Lo logré! Y estoy segura que todas las mujeres sin excepción podemos hacerlo; realmente solo se necesita una cosa, confiar en nosotras mismas, eso fue lo que yo hice, me informé, leí todo lo que pude, confié en la naturaleza, en mi cuerpo y así parí.

Mucho tiempo antes de embarazarme, incluso antes de casarme, sabía que quería tener un parto respetado, en agua y sin intervenciones. Durante mi servicio social en Oaxaca en Nueve Lunas descubrí que había otra manera de parir, muy diferente a lo que nos cuentan o a lo que vemos en las películas o en Discovery home & health. Tuve la oportunidad de tomar un curso básico de Doula y ahí nació mi pasión por el tema. A partir de ahí me dediqué a buscar información, a leer muchísimo y a seguir en redes sociales todo lo que tuviera que ver con parto humanizado.

Mi primer contacto cercano y real con el parto respetado fue con el nacimiento de Valeria, mi ahijada. Cuando Martha se embarazó yo le platiqué todo lo que sabía sobre el tema y ella se dedicó a investigar, se preparó muchísimo y así lo hizo, Valeria nació en agua, después de 24 horas de trabajo de parto que Martha describe de manera increíble en donde jamás oí que hubiera vivido algo feo o causante de traumas, al contrario, fueron momentos hermosos, llenos de amor y de intimidad. De alguna manera yo le había transmitido algo de teoría pero fue como si con su experiencia hubiera comprobado que todo lo que yo sabía acerca del tema era cierto y estaba más segura que nunca que yo así lo quería.

Luego Martha tuvo a Gonzalo en agua, en su casa, yo ya estaba embarazada, así que si alguien me empoderó con sus relatos de partos fue ella, además me dijo algo muy cierto que me ayudó a ver el dolor desde otra perspectiva: “nunca dije que no doliera, pero hay una enorme diferencia entre dolor y sufrimiento y el dolor de parto es un dolor que se disfruta, no se sufre” le estoy y le estaré eternamente agradecida.

Yo no creo en las casualidades y esta historia está llena de cosas maravillosas, una de ellas fue haber encontrado al mejor doctor, Roberto Moreno. Yo ya lo tenía ubicado por una foto que vi en la página de Facebook de Danatal donde está ayudando a una mujer en trabajo de parto con un rebozo para disminuir el dolor, obvio en cuanto lo vi me dediqué a investigar quién era.

Danatal es otro punto clave en mi historia de parto; antes de llegar a Guadalajara a vivir, me puse a investigar qué era lo que había aquí sobre parto humanizado y las encontré a ellas en Facebook y empecé a seguirlas.

Cuando supimos que estaba embarazada lo primero que hice fue hablar para hacer cita con Roberto. De esa consulta, donde pudimos ver a Renata de 3 semanas de vida (5 de embarazo) Johnathan y yo salimos encantados y seguros de que era el doctor indicado, conforme lo fuimos conociendo confirmamos que estábamos en las mejores manos. Roberto es un defensor del parto natural y fisiológico, admira y respeta la naturaleza de la mujer y su capacidad para parir, en este proceso él se convierte en guía y espectador, dejando que la naturaleza fluya sin intervenir innecesariamente. Nos informó y nos preparó con lujo de detalle sobre cada etapa en el embarazo y sobre lo que iba a suceder en el trabajo de parto y en el parto. En cada consulta me sentí atendida con cariño, y sobre todo fui escuchada y respetada en cada decisión.

Confiamos de tal manera en Roberto, que yo sabía que si por algún motivo el nacimiento de Renata terminaba en cesárea, era porque habría agotado primero todos los recursos y que en ese caso se hubiera rescatado todo lo posible de mi plan haciendo una cesárea humanizada.

En Danatal nos anotamos para el curso de preparación para el parto y así fue como conocimos a Diana, Fabi y Nayeli, nuestras doulas. Sobre los temas del curso, yo ya estaba algo informada (quizá demasiado) pero me fascinó haber tomado el curso con Johnathan porque después de cada sesión salíamos con temas nuevos que platicar y sobre los que tomar decisiones importantes para el gran día, además nos acabamos sintiendo súper preparados y confiados para la llegada de nuestra pequeñita.

Durante todo el embarazo, leí mucho y vi muchísimos videos de partos y cada vez me sentía más empoderada, jamás dudé de lo que quería y de cómo lo quería, la gran incógnita era cómo se sentiría, qué pasaría, si todos saldría como lo deseaba, cuánto dolería y cómo le haría para soportarlo, pero aunque parezca loco, moría porque llegara el momento, deseaba sentir esos dolores y saber ya cómo iba a ser el momento por el que tanto me había preparado.

El miércoles 20 de Abril, un día antes de cumplir 39 semanas tuve revisión con Roberto y le dije que las contracciones Braxton Hicks habían aumentado en esos días y vimos en el eco que más de la mitad de la cabeza de Renata ya estaba encajada en mi pelvis así que Roberto nos dijo que era cuestión de días y que seguramente la siguiente vez que nos veríamos sería en el hospital.

El jueves 21 tuve muchas más contracciones así que decidí avisarle a mi mamá que en cualquier momento podría comenzar el trabajo de parto y al día siguiente a primera hora tomó un vuelo hacia Guadalajara. Yo juraba que con la llegada de mi mamá me iba a relajar y con eso empezaría el trabajo de parto, pero no pasó; igual que los días anteriores, seguían las contracciones sin dolor, muchas pero sin avanzar en frecuencia ni ritmo, así que fuimos a distraernos a la calle y caminamos mucho. Lo mismo sucedió sábado, domingo y lunes, tenía contracciones todo el día pero no me dolían y se quitaban en la noche, así que el lunes decidimos que si el martes amanecía igual iríamos al centro joyero y así fue, el martes 26 a las 11 am estábamos en camino al centro cuando empecé sentir una ligera diferencia, ahora si me dolían un poco, en cada contracción sentía un pequeño coliquito así que empecé a estar más consiente de ellas y a fijarme en el reloj, me di cuenta que las tenía cada 10 minutos pero como ya llevaba varios días así, no creí que eso avanzara con rapidez así que me la tomé con tranquilidad y disfrutamos del paseo, comimos en la casa y pasamos una tarde común y corriente sin preocuparme, realmente yo creía que pasaría lo mismo que los días anteriores y que se quitarían en la noche.

Como a las 9 pm vimos un capítulo de nuestra serie del momento, yo estaba sentada en la pelota porque ya no aguantaba mucho tiempo en el sillón y más o menos a las 11 pm nos dimos las buenas noches pensando que si avanzaba, al menos habríamos descansado algo. En fin, no hubo tal descanso porque comencé a tenerlas cada 7 minutos y el dolor apenas había aumentado un poco, así que a las 11:30 con ánimo de no “molestar” a Roberto le envié un mensaje para avisarle que ya habían empezado “las buenas” pero a las 12 pm me di cuenta que no lo había leído, en ese momento yo ya tenía contracciones cada 6 minutos y por supuesto el dolor había aumentado así que le hablé entre una contracción y otra. Yo creo que mi voz le sonó tan fresca que me dijo que intentara dormir y que cuando me despertara por el dolor, le marcara; muy ilusa le hice caso y me acosté pero la siguiente contracción me levantó, la sentí mucho más dolorosa estando acostada, hice otro intento más por descansar pero fue imposible, las siguientes contracciones empezaron a ser más fuertes, yo las controlaba perfecto con respiración y movimiento (recordando todo lo visto en el curso) mientras, Johnathan tomaba la duración y la frecuencia. Los dos esperábamos que comenzara el trabajo de parto activo como la teoría lo marca: 3 contracciones en 10 minutos por 1 hora, pero nunca sucedió, yo dejé de sentir el paso del tiempo, estaba muy confundida hasta que Johnathan me dijo que llevaba 40 minutos con contracciones cada 3-4 minutos, y yo pensé ¿en qué momento sucedió? ¡Si hace un ratito las tenía cada 6! Ahí Johnathan sugirió llamar a Nayeli que es doula y es nuestra vecina, pero le contesté que esperáramos un poco más.

Entre una contracción y otra me daban ganas de hacer pipí así que fui varias veces al baño. Sentía que ya no me daba tiempo de descansar, sólo me daba tiempo de hacer pipí. En una de esas veces, salió el tapón y justo cuando iba saliendo del baño después de ver el tapón, oí y sentí como se rompió la fuente; entonces sí, decidimos despertar a mi mamá y llamar a Nayeli en lo que yo me metía a bañar, creo que eran como las 2:30 am y durante el baño que duró como 5 minutos tuve 3 contracciones y con ellas comencé a vocalizar.

Cuando salí de la regadera ya había llegado Nayeli y empezó a tomar el tiempo de las contracciones, me dijo que me relajara porque faltaba que se estabilizaran (3 en 10 por 1 hora) me acuerdo que ahí me sentí frustrada, la sensación ya era fuertísima y comencé a dudar de mi misma. Luego Nayeli empezó a darse cuenta que no se estabilizarían porque las tenía muy seguidas y se me juntaban 2 contracciones sin descanso, así que me dijo que iba a hablar con Diana para decidir quién iría al hospital conmigo, cuando regresó de esa llamada yo ya sentía ganas de pujar, eran como las 3 am, me dijo que Diana me acompañaría y sugirió que saliéramos a las 4 am para ir con “calma” pero a mí algo me decía que Renata era un poco impaciente y no iba a esperar mucho más, así que les dije que ya me quería ir al hospital.

Quizá ya estaba entrando en la etapa de trance porque ya no podía hablar, solo en mi cabeza pasaban pensamientos “¿cómo lo voy a lograr?” “todavía me falta llegar al hospital y todo el trabajo de parto allá” tampoco me di cuenta en qué momento mi mamá y Johnathan metieron todo al coche y mucho menos volví a preocuparme por avisarle a Roberto y a Diana, gracias a Dios existen los maridos que de eso se encargan ellos.

Salimos de la casa a las 3:30 am. Me fui hincada en la parte de atrás de coche, recargada en unas almohadas y detenida no sé cómo del cinturón, soplando por recomendación de Nayeli para no pujar, pero era inevitable, mi cuerpo me obligaba a pujar con todas mis fuerzas. No sé cómo me pude bajar del coche o avanzar dentro del hospital, lo que sí sé es que se me hizo eterno el camino al cuarto y en cada contracción me recargaba en mi mamá.

De lo siguiente no me acuerdo mucho, sé que llegó primero Diana y tuve una sensación de alivio impresionante, me calmó y buscó dentro de su maleta de Mary Poppins opciones para calmar el dolor, pero yo ya estaba en trance y no me acuerdo mucho, además estuve la mayoría del tiempo con los ojos cerrados, metida en mi misma, como en otra dimensión, llevando cada contracción como si fuera una ola que me arrastraba y cuando era capaz de salir a tomar aire llegaba otra ola y me volvía a sumergir, en ese punto sólo sentía y créanme, sentía más de lo que nunca lo había hecho, concentrada en lo que pasaba dentro de mí y conectándome con Renata, en esos momentos solo ella y yo vivíamos lo mismo, la misma fuerza, entregándonos por completo, dejando a nuestro instinto ser y hacer.

Poco después de Diana, llegó Roberto y dijo que tenía que revisarme; una vez más sin poder comunicarlo, sabía que no era necesario porque ya venía mi bebé, solo pude decirle que no me podría acostar ni sentar, en ese momento estaba parada y recargada en la cama pero Roberto con voz calmada insistió en que me sentiría cómoda sentada en el baño y así me revisó, me dijo que era hora de irnos al agua que estaba con 9 cm de dilatación, me llevaron en silla de ruedas y sin que fuera parte del plan, le pedí a mi mamá que nos acompañara, ya había vivido con la misma intensidad todo el proceso ¿cómo se iba a perder la mejor parte?

Cuando entré en el agua caliente volví a estar consciente del entorno y del exterior, me relajé por completo y dejé de sentir dolor; incluso me costaba sentir cuándo iniciaba una contracción. La naturaleza es tan sabia que en ese rato me dejó descansar un poco después de las horas tan intensas que había pasado. Comencé a fluir con la música, con el movimiento del agua, con mi respiración, con la fuerza de mi cuerpo para empujar, con la naturaleza, con Johnathan que me abrazaba por atrás y con nuestra bebé.

Pasé un buen rato pujando, las primeras veces las sentí de práctica y luego vinieron las buenas en donde se empezó a asomar la cabecita de Renata. Estaba en una postura donde no me sentía tan cómoda pero en la que permanecí como 40 minutos hasta que Roberto sugirió cambiar de posición, así bajé las piernas que estaban recargadas en la tina y me coloqué en cuclillas, como la postura de la diosa en yoga o como diría Diana, en un grand plié en segunda posición. Me sentí tan cómoda que bastaron 2 pujos para que Renata naciera.

Todo ese tiempo en la tina estuvimos en penumbra y cada vez que abría los ojos podía ver a Diana y a mi mamá observarme como quien admira un atardecer en la playa, con rostros tranquilos y las dos me sonreían. Roberto y Franky, nuestro pediatra, respetaban el espacio y esperaban un poquito apartados para que no me sintiera observada pero en cada pujo escuchaba la voz de Roberto dándome ánimos y echándome porras, diciéndome lo bien que lo estaba haciendo.
Escuchaba también la voz de Diana tan pausada y serena dándome instrucciones, esa voz nunca se me va a olvidar porque era la única que entendía.

Johnathan me detenía, me empujaba, me abrazaba y me soportaba. Me decía al oído que ayudara a Renata a nacer y lo decía con tanta firmeza y con tanto amor que gracias a esas palabras saqué la fuerza que jamás imaginé tener para cada pujo.

Y ese momento, en que Roberto sacó a Renata y me la pasó, todo tuvo sentido; el dolor y el cansancio como por arte de magia desaparecieron.

Nunca había sentido tan cerca a Dios como en el momento en que abracé a mi bebé por primera vez.
Me encantó parir. Lo volvería a hacer mil veces más igual. ç
He escuchado algunos relatos de partos respetados, naturales, sin intervenciones y aunque todos son completamente diferentes, hay algo en la que todas coincidimos al platicar nuestra historia: no cambiaríamos nada de lo que vivimos.
Vivir esta experiencia me transformó en lo más profundo de mi ser. Renata llegó al mundo en un ambiente tranquilo, lleno de amor, sin prisas, abrazada y apapachada desde el primer segundo. No solo nació ella, nacimos nosotros como papás, nacimos como familia. Esa imagen de los 3 abrazados la guardaré y atesoraré toda mi vida.
Descubrí en mí una mujer más fuerte de lo que creía que era y agradezco profundamente a los que me apoyaron con mis ideas “hippies y locas”. A Dios por permitirme dar vida y ser testigo de ese milagro todos los días. A mis papás que al principio estaban escépticos y ahora dan testimonio de la maravilla del parto humanizado, a Fabi, Diana y Nayeli por empoderarnos en cada sesión durante el curso, y en especial a Diana, que me dio confianza y fuerza en todo momento durante el parto.

Gracias a Roberto, el mejor doctor y partero, no hay nada que valore más que haber confiado con los ojos cerrados en él, sin dudar nunca en que defendería y respetaría mis deseos. Un doctor ético, con muchísimas más herramientas y conocimientos que la mayoría de los que he conocido pero que tiene la humildad de aceptar la grandeza de la naturaleza, admirarla de tal modo para respetar los tiempos de cada mujer, acompañando y no imponiendo, guiando con sutileza y adaptándose a cada proceso, haciéndolo único cómo única es cada mamá y cada bebé, a pesar de tener muchos partos a la semana y a veces varios al día, le da el protagonismo a quien lo merece en el momento más importante de sus vidas.
Gracias a Franky por recibir con tal cuidado y cariño a Renata y defender el apego inmediato.

Gracias a Johnathan, sin ti jamás lo hubiera logrado. Gracias por aceptar mis locuras y abrirte a ellas, por informarte y empoderarme. Gracias por darme fuerza y soportarme física y emocionalmente en todo momento. Gracias por ser el mejor esposo y el mejor papá y por haberte aventurado conmigo en esto de darle a Renata la bienvenida al mundo como lo queremos para ella, lleno de paz y de amor.
Y sobre todo gracias Renata por ser mi motivo, gracias porque soy tu mamá.

Renata nació el 27 de Abril del 2016 a las 5:50 am

Jimena Orbezo

Guía para una crianza respetuosa: el cambio de pañal

Guía para una crianza respetuosa: el cambio de pañal

Escribe Janet Lansbury en su libro Elevating Child Care
Traduce Carmen Geraud

Llámame sensible, pero una vez vi un cambio de pañal que me hizo llorar. De hecho, se me llenan los ojos de lágrimas con sólo pensarlo. Era una escena de una película sobre “The Pikler Institute”, (El Instituto Pikler), un orfanato de muy
buena reputación en Budapest, Hungría, fundada por la pediatra y experta en infantes la Dra. Emmi Pikler. La cámara se concentra en un bebe de 3 semanas recién llegado y lo primero que hacen es cambiarle su pañal. Se escucha la
voz del cuidador, hablándole despacio y se ven sus manos tocando al bebé de manera suave. Los subtítulos dicen, “Ahora voy a levantar tus piernas. Voy a quitar el pañal que esta debajo de ti.” Hace pausas antes de cada acción, dándole al bebé unos momentos para responder y anticipar lo que sigue. Varios minutos después, la delicada tarea esta completa , el cuidador susurra a la pequeña y confiada personita, “Creo que te va a gustar aquí”.

Los cambios de pañal se construyen con la intimidad. Todo lo que necesitamos para volver el cambio de pañal una chamba difícil y odiosa a una experiencia linda para los dos es cambiar nuestra percepción – a apreciar el momento como una oportunidad de desarrollar una relación cercana con nuestro bebé. Recordando siempre de irnos despacio, de incluir a nuestro bebé en lugar de distraerlo. Pedirle que nos ayude, que nuestras manos sean gentiles, manos que “invitan y piden”, en lugar de ocupadas, con prisa y eficientes. Estos detalles literalmente transforman una tarea mundana en un tiempo enriquecedor para los dos.

No siempre será fácil. Los toddlers (niños pequeños de entre 1-3 años) nos retan y eso es exactamente lo que deben hacer. Un niño pequeño falla si nos hace la vida fácil. Aquí hay varias ideas para hacer del cambio de pañal una linda experiencia:

– Empieza siempre con respeto.

Me sorprende cuando los padres o madres sacan al niño del juego, abren su pantalón y dicen, “Agh! Fuchi! Alguien necesita un cambio de pañal!” ¿Te gustaría que te trataran así? Cuando se te salga un gas, que toda la gente de tu alrededor sacuda las manos, se tape la nariz y agarra tus pantalones?

A los niños pequeños no les gusta ser interrumpidos cuando están jugando y los cambios de pañal se deben posponer hasta que haya una pausa en las actividades del niño.

Observa y espera.

Cuando veas esa pausa, pregunta discretamente, “Por favor déjame revisar tu pañal.” Después, “Vamos a cambiar
tu pañal.” Si el niño camina, puedes darle la opción, “¿Quieres caminar hacia el cambiador o prefieres que yo te cargue?” Si se resiste puedes darle la opción de un poquito más de tiempo, “Veo que sigues jugando. En cinco minutos te cambio el pañal.” Los toddlers necesitan su autonomía y son mas abiertos para cooperar cuando nosotros respetamos su necesidad de tomar algunas decisiones.

– Dale total y completa atención.

Una vez en el cambiador, aprovecha este tiempo, suelta el teléfono o cualquier otra preocupación, y concéntrate totalmente en tu bebé. Ve despacio. Hasta el bebé más pequeño siente nuestras preocupaciones o prisas y eso lo tensa, haciéndolo resistente, en lugar de participativo.

Nuestro tacto suave y tranquilo genera confianza. Si el bebé esta distraído, toma conciencia y espera. “Escuchas esa sirena. Yo también. Ahora, parece que ya se fue. ¿Estas listo para que baje el cierre de tu pijama?” O, “Estás llorando. ¿Te acosté demasiado rápido? ¿Necesitas que te abrace un momento antes de empezar?”

Acuérdate de poner atención a toda la personita, no sólo su segunda mitad. No hagas nada antes de decírselo. Al decirle lo que le está sucediendo lo estarás tratando con respeto, además estas enseñándole el idioma y despertando todos sus sentidos, (el frío de las toallas húmedas, el sonido del cierre de la pijama, etc.)

-Pide su cooperación.

Te dará mucha alegría ver cómo responde tu bebé. Pronto podrá poner sus manitas a través de la manga, contraer sus abdominales para ayudarte a levantarlo, sostener la crema o el pañal.

Cuando hayamos terminado con el cambio, preguntamos, “¿Estás listo para que te levante?” Nuestro bebé responderá extendiendo los brazos. Aun los bebés más pequeños responden cuando les preguntamos antes.

-Sé flexible. Permanece abierta a nuevas posibilidades.

Cuando los infantes ya se mueven un poco más, nosotros debemos esperar y no ayudarlos. Deja que él haga sus movimientos con toda libertad, en un lugar seguro, para que empiece a desarrollar músculos, fuerza y su mente al resolver problemas.

-Imagina nuevas formas en que tu bebé puede participar
más.

Invítalo a que se limpie, se ponga su crema y quite su pañal. Niños de todas las edades quieren que confiemos en que ellos pueden hacer cosas. Si mantienes tu mente abierta a nuevas posibilidades, te sorprenderá todo lo que él puede lograr.

-Recuerda: tu meta es hacer equipo.

¿Será siempre fácil con un niños pequeño? ¡No! ¡De ninguna manera! Un hijo inteligente y seguro de si mismo nos reta, siempre.

A veces empezamos con el pie izquierdo, el bebé esta demasiado cansado (o nosotros) y todo el asunto es un desastre. Olvídate de conectar con él, posiblemente no queremos saber nada de el niño en ese momento. Lo mejor que podemos hacer en estos tropiezos normales es abrazarlos también. Tomar conciencia y decir, “¡Wow! Esto estuvo difícil, ¿verdad?”

“Si una mamá o papá es normalmente lento, gentil y atento con su bebé, un evento aislado es emocionalmente manejable para el bebé, e incluso bueno en el sentido de que ayuda a enseñarle que su mamá es también humano,” dice Ruth Anne Hammond en su libro Respecting Babies, a New Look at Magda Gerber’s RIE Approach” .

Cambiar el pañal no solo es terminar la tarea o tener a un bebé limpio. Nuestras manos son la inducción de nuestro bebé al mundo. Si nuestra voz y nuestro tacto es suave, gentil, lento y “pregunta” a nuestro bebé por su cooperación, en lugar de exigirlo, seremos premiados con una relación basada en la confianza, respeto y la inexorable sabiduría de que su persona y sus sentimientos nos importan.

Si utilizamos este mismo método antes de ir al doctor, al dentista, a un fiesta, o cualquier otro evento de la vida diaria, estamos incluyendo a nuestro hijo a que sea parte activa de su propia vida.

El mejor mensaje que nuestros hijos pueden recibir de sus padres es que especialmente en sus peores momentos, humores
y sentimientos serán escuchados, aceptados y comprendidos por nosotros, incluso si esos sentimientos son sobre nosotros. Eso nos dará una cercanía que durará toda la vida. Pues al respetarlos a ellos, ellos nos respetarán a nosotros y después a su esposa e hijos

Depresión Postparto, la “hormona del amor” y el vínculo de una mamá con su bebé

Depresión Postparto, la “hormona del amor” y el vínculo de una mamá con su bebé

Generalmente conocida como la “hormona del amor”, la oxitocina juega un papel fundamental en el nacimiento y en el vínculo de una mamá con su bebé. Los psicólogos se han interesado por cómo la lactancia, la oxitocina y las interacciones cara a cara entre una madre y su recién nacido, se ven impactadas por la depresión postparto.

“Ya sabemos que el embarazo eleva los niveles de oxitocina y que amamantar también libera esta hormona, que tiene efectos antidepresivos”, nos dice Nancy Aaron Jones, Ph.D., profesor asociado de psicología en la FAU’s Charles E. Schmidt College of Science y director of the FAU WAVES Emotion Laboratory. “En este nuevo estudio, buscamos los niveles de oxitocina antes y después del parto en las madres que sufren de depresión, para ver en qué manera difieren con la oxitocina en las madres que no tienen este padecimiento. Otro aspecto del estudio es observar los niveles de esta hormona en el bebé una vez que nace, y cómo estos niveles cambian durante el desarrollo”.

Cuando los niveles de oxitocina están altos en la madre, están también altos en el bebé, y esto ocurre durante la lactancia y en el contacto interactivo.

“Estamos intentando entender cómo estas variaciones en los niveles de oxitocina afectan la relación emocional entre una mamá y su bebé, así como el desarrollo emocional del bebé y su vínculo con la madre.” dice Jones.

La nueva evidencia demuestra que los trastornos emocionales en la maternidad son más frecuentes de lo que se había creído, y se estima quad les ocurren a una o dos madres de cada diez. Un panel de expertos de los Servicios Preventivos de los Estados Unidos recientemente sugirió que todas las madres deberían ser monitoreadas para poder detectar alguna depresión durante el embarazo o después del nacimiento.

En un estudio integral, Jones y su equipo de laboratorio observaron a un grupo de futuras madres desde el embarazo hasta los primeros seis meses después del parto. Utilizaron encuestas que se enfocaron en la depresión, la lactancia y el vínculo, haciendo visitas periódicas a los hogares de estas mujeres. Recolectaron muestra de orina tanto de las madres como de los bebés, para medir en laboratorio los niveles de oxitocina. También observaron cambios en los bebés durante el desarrollo, utilizando electroencefalogramas que detectan las ondas de actividad cerebral. Hicieron el estudio en bebés de 2 semanas de nacidos, de 3 y de 4 meses, y a los 6 meses finalmente. Jones busca sobre todo la asimetría en los cerebros de los bebés para ver como el lado derecho y el izquierdo se comunican, lo cual está asociado con las experiencias emocionales y el aprendizaje.

“En nuestros estudios previos sobre la lactancia materna vs la alimentación con fórmula, encontramos patrones muy similares entre la asimetría del cerebro de los bebés y de las madres” dice Jones. “Lo que parece es que estos bebés (de madres con depresión) están heredando o desarrollando un patrón cerebral parecido al de la madre deprimida. Es como si estos bebés se centraran en las emociones negativas y se retiraran del estímulo, como si estuvieran retirándose del mundo”.

Jones ha involucrado a 50 participantes en este estudio y espera estudiar a 250 mujeres. Los grupos de comparación incluyen a las madres que amamantan, a las que dan fórmula, a las que amamantan de manera exclusiva o que tienen lactancia mixta, los differences tipos de depresión y los diferentes tipos de vínculo.

“Si las madres con depresión no se monitorean y no se tratan, estos trastornos pueden impactar de manera negativa al bienestar del niño y al proceso de vinculación entre la madre y el bebé. Muchas mujeres no quieren hablar sobre la depresión postparto porque creen que tenerla quiere decir que no tienen las habilidades para ser mamás. No es cierto. Hay muchos factores que contribuyen a la salud mental, entre ellos las hormonas, la cultura o el estrés que está asociado a la maternidad. Se puede obtener apoyo para todas estas cosas”

La FAU WAVES Emotion Laboratory se enfoca en entered los factories que contribuyen al desarrollo del bienestar socio-emocional durante la infancia temprana y la infancia en general. Fundada en parte por el National Institute of Mental Health, los estudios del laboratorio están diseñados para explorar y comprender los factores que contribuyen a un óptimo desarrollo del bebé y el niño.

Este material fue traducido por Danatal y fue publicado originalmente en inglés por la Florida Atlantic University. Fue escrito por Gisele Galoustian.