Bien dicen que los hijos son maestros; y sí, lo he comprobado a lo largo de esta aventura llamada maternidad.

Llegaste a nuestras vidas sorpresivamente, mi bebé arcoiris, y desde que supimos que tu corazón latía dentro de mí te amamos. Los 9 meses se pasaron muy rápido, planeamos tener tu parto en la casa, así es que cuando menos pensamos ya estábamos preparando las cosas para que cuando quisieras nacer estar listos. Tus hermanas, tu papá y yo estábamos ansiosos por conocerte; y, ¡se llegó el día!… cuando desperté fui al baño, arrojé el tapón mucoso e inmediatamente empecé a sentir las contracciones, cada dos minutos.

Mandé mensaje a mi querida doula Diana para que supiera, y las contracciones siguieron cada dos o tres minutos. Ese iba a ser el día, el viernes 13 de abril. Supusimos que todo iba a ir muy rápido, por ser mi tercer parto, y así iba fluyendo. Llegó Diana, el cuarto ya estaba preparado con la tina inflada, unas fotos de cuando nacieron tus hermanas y con detalles que hicieran aún más especial tu llegada. Al rato llegó Carlos, el ginecólogo, yo seguía con las contracciones a buen ritmo y me revisó, tenía 2cm de dilatación. Al rato llegó la fotógrafa y todo fue avanzando. Carlos tenía otro parto y se fue, pues yo estaba todavía bien.

La verdad yo creía que todo iba a ir más rápido, pero no fue así; esa labor de parto fue muy especial, reviví emociones que traía guardadas en mi ser, de pérdidas y de duelos y de ilusiones y de mil cosas más… y el tiempo siguió transcurriendo y yo sentía las contracciones cada vez más seguidas y más dolorosas; comenzaron a llenar la tina, tus hermanas estaban listas para conocerte, pero al revisar Carlos el progreso de la dilatación nos dimos cuenta que sólo había dilatado 1cm más. Sentí frustración, pena, preocupación.

Realmente no sabía qué ocurría. Gracias a Dios tenía a mi lado mi Red de apoyo, y comenzamos de nuevo a hacer más posturas, a trabajar con los aromas y a escuchar música para seguir fluyendo. Y así fue. Fluimos. Permití que hicieras tu labor, sin prisas, sin expectativas. Permití al dolor fluir en cada contracción que sentía iba a cada minuto. Se llegó el tiempo de ir a la regadera, y ¡cómo me sirvió estar ahí!.. tu papá se asomó y me preguntó si ya quería que Carlos me revisara, asentí, y ¡¡ya teníamos siete/ocho centímetros de dilatación!!! Yeiii 🙂 de ahí nos pasamos al cuarto, comenzaron a calentar el agua y otra vez a llenar la tina 🙂 ya estábamos todos para verte nacer, y con los acordes de Pink Floyd llegaste a este mundo, a las 00.16hrs del sábado 14 de abril.

Definitivamente cuando tú quisiste, como tú quisiste, pues naciste de cara y enmantillada; hasta en eso nos sorprendiste, y lo sigues haciendo todos los días mi niña hermosa, nuestro gran regalo que Dios nos mandó, nuestro gran amor.

Agradezco infinitamente al apoyo de mi querida Diana, de mi amado Dennis, de mi gran hermana Ada y de mis hijas. Sin ustedes, no sé cómo lo hubiera logrado. Gracias a Nancy y a Karen por captar la magia de este parto tan especial. Gracias a Carlos por crear la confianza y por recibir a nuestra hija en ausencia de Roberto. Gracias a Franky por recibir con cariño a nuestra niña. Y a Roberto, gracias por ser un gran Ser.

Gracias mi Mercedes por seguirme sorprendiendo y por seguirme enseñando a confiar. ❤️

Dulce Llamas, Julio 2018