Hace poco mas de un mes tuve el gusto de ser invitada a Danatal a dar testimonio para la platica de Parto en Agua. Fue muy lindo para mi observar a esas chicas embarazadas y recordar el día que yo estuve del otro lado… ese Miedo, Nervios, Dudas , Felicidad y de mas cosas que sentí a la vez.

Gracias a este refresqué de memoria pude concluir un texto que hace tiempo había empezado a escribir y hoy se los comparto aquí 🙂

Ame mi parto, dirán que estoy loca, pero lo amé a tal grado que a veces quisiera regresar el tiempo y que se pudiera volver a repetir, y no es que sea masoquista o que de plano no sienta dolor. Pero sentí tanto amor, tanta dicha y me sentí tan viva, tan mágica y tan pero tan poderosa! que comparado con el dolor, este se queda muy muy corto.

Me sentí Diosa, la protagonista de una historia mágica con final extremadamente feliz. Sentí culminar varios de mis procesos para comenzar con otra etapa de mi vida. Como morir para renacer,como oruga transformándome en mariposa. Como dejar atrás mi pasado para dar vida a la madre.
Amé parir sola… acompañada pero sola, apoyada y sostenida pero no forzada, Amé la compañía constante del amor de mi vida. Amé la sabiduría de mi cuerpo, la divinidad que existe dentro de mi, de la que ahora soy consciente. Amé sentir la explosión hormonal segregada de mis glándulas.

Jamás olvidaré esa sensación de estar como en trance con cada contracción… en introspección, todo desaparecía y solo éramos ella y yo

Jamás olvidare la sensación de mi bebe pasando por el canal de parto. Abandonando mi cuerpo, mi vientre, para por fin poder abrazarnos.

Jamás olvidare el segundo aire que sentí cuando me dijeron; «ya viene»

Jamás olvidare el estruendo en mi pecho y el latido acelerado de mi corazón cuando pude tocar su cabecita.

Jamás olvidare de donde saque todo el poder para ayudarla a salir.

Jamás olvidare nuestro primer abrazo, su olor, su húmeda piel, sus manos, y todo su cuerpo cansado recostado sobre el mío.

Jamás olvidare que me miró, aunque cansada, sus ojos me hablaban como diciendo «lo logramos».

Jamás olvidare su cuerpo en mi regazo rapando para llegar a mi pecho. No vi jamás si algo salía de ahí, pero confíe en que todo saldría bien.

Ame mi parto con toda mi alma, con todo mi cuerpo, con todos mis sentidos, con todo mi corazón, a tal grado que me gustaría vida tras vida volverlo a vivir así tal cual como fue.

Volver a conocerla una y otra vez, ese fue mi nacimiento consciente, mi transformación, mi prueba mas grande de fortaleza, pues desde entonces amo mas, soy mas fuerte, mas dichosa, desde entonces estoy mas viva que nunca, desde entonces soy una diosa!.

… “comparto este texto porque yo logré toparme con personas maravillosas, textos, libros que me abrieron el panorama y me hicieron darme cuenta que el parto se vive relativamente según lo que cada una traiga dentro de si misma y para eso pude prepararme. Que no es como lo pintan en las películas, sino un acto maravilloso, lleno de amor y magia. Gracias a eso yo dije: Quiero Parir! Y me lo grité y me lo propuse internamente con todas mis fuerzas. No se si eso ayudo, pero lo logré.

En verdad espero que en algún momento alguna chica lo lea y diga con todas sus fuerzas: Yo quiero Parir! Y después al igual que yo, pueda decir: AMÉ MI PARTO!.”

Erandy Mendoza
mamá de Itsayana